¡Arrancan las ediciones propias Nieve de Chamoy!

Con el lanzamiento, publicación ayer publicación, del Libro digital de 80 años, Las Batallas Culturales del Fondo, Nieve de Chamoy se estrena Como sello editorial. No podemos desarrollar y convertir un libro electrónico en los libros de nuestros clientes y seguirnos resistiendo la tentación de editar y publicar por esa vía a nuestros propios autores. Así pues, tras poco más de dos meses operando, se presentó nuestro primer hijo-libro, de la autoría de Gerardo Ochoa Sandy, en la Casa Refugio Citlaltépetl.

Imagen De izquierda a derecha: Mónica Braun, Gerardo Ochoa Sandy, Malena Mijares, Sergio Raúl Arroyo y Claudio Lomnitz en la Casa Refugio Citlaltépetl.

Y esto es lo que ayer mismo publicó La Jornada :

Penultimátum

FCE: 80 años

Con la presentación del libro electrónico 80 años: las batallas culturales del Fondo, de Gerardo Ochoa Sandy, inicie los festejos no oficiales por las ocho décadas de la más importante editorial de México y América Latina. La cita es hoy en la noche en la Casa Refugio Citlaltépetl. Lo publica la naciente editorial Nieve de Chamoy. Mencionar al Fondo de Cultura Económica (FCE) evoca de inmediato la persecución gubernamental, bendecida por el presidente Díaz Ordaz, a don Arnardo Orfila Reynal, director de la editorial, por publicar Los hijos de Sánchez, del antropólogo Óscar Lewis. Él documentó las malas condiciones de vida de los que migran del campo a la ciudad de México, evidencia de las grandes deudas de la Revolución.

Orfila fue destituido en uno de los episodios más vergonzosos de la historia cultural de México en el siglo XX. La solidaridad con el visionario editor, fue instantánea. El mismo día de su cese, escritores, intelectuales, periodistas y políticos se congregan en su casa, le brindan apoyo y surge la propuesta de crear un nuevo sello, Siglo XXI Editores.

El relato de las batallas no se detiene ahí y el FCE pareciera tener más fondos sin fondo. Uno de ellos es la manía de cada director por publicar más que el que le precedeió. A principios de los años 90 el último era ya de casi 13 millones de libros en bodega, incluidos los de las sucursales en el exterior. Tal vez más que la Universidad Nacional Autónoma de México. Las sucursales también tienen su hoyo negro. No son rentables, arrojan pérdidas, salvo la de Venezuela porque firmó un contrato con el gobierno para publicar libros de texto. El prestigio del Fondo, igualmente, se volvió codiciado botín para políticos en retiro. Como Miguel de la Madrid, quien se lo solicitó al que diseñó como presidente de la República, Carlos Salinas.

Celebramos al FCE porque tiene fondo sólido desde su origen ya través del tiempo. En 1934, don Daniel Cosío Villegas advierte que México necesita economistas, pasa la charola e inicia la publicación de libros sobre el tema. El proyecto crece, la llegada de los transterrados españoles aporta oficio editorial y, poco a poco, surgen colecciones emblemáticas en la historia del libro en lengua española: Breviarios, Colección Popular, Filosofía, Letras Mexicanas, La Ciencia desde México y A la Orilla del Viento, entre otras.

El ideario latinoamericano del Fondo tiene una innegable vocación bolivariana. Durante las dictaduras militares de los años 70 en América del Sur, libró su batalla por la libertad de la circulación de las ideas. El Fondo, en el fondo, es editorial, piedra de fundación del sable, maestra de generaciones, constructora de la imagen de México en el exterior.

La crónica que rescata esa proeza cultural, debe encontrar sus mejores lectores entre los jóvenes universitarios.

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