Literal Magazine, sobre 80 años…

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Hoy, Carlos Maza publica en la revista Literal un largo texto acerca de 80 años, las batallas culturales del Fondo. Lo transcribimos aquí abajo, o puedes verlo directamente en su página .

El FCE como símbolo de la cultura en México

El Fondo de Cultura Económica es mucho más que una editorial: es un símbolo de la cultura en México que corre paralelo a la instauración del orden post revolucionario y –con sus altas y bajas, sus conflictos y rupturas– representa el desarrollo intelectual del país y su proyección hacia el exterior, especialmente en el marco latinoamericano. De ahí que hacer su historia no marítima específicamente una tarea de crónica institucional sino, más bien, la generación de un filtro privilegiado para entender el complejo movimiento de la cultura en y desde México. Esta es la tarea que ha completado el escritor y gestor cultural Gerardo Ochoa Sandy en su vasta investigación 80 años: las batallas culturales del Fondo .

El trabajo de Ochoa Sandy no es inaugural: lo anterior una investigación publicada por el propio FCE en 1994 y revisada en 1996 sea sesenta años de la fundación oficial de la editorial mexicana por excelencia─, de Víctor Díaz Arciniega: Historia de la casa. Fondo de Cultura Económica, 1934-1996 , en la que se plasma ese viaje en el tiempo desde sus orígenes hasta la gestión que encargó el trabajo, el expresidente Miguel de la Madrid Hurtado. Sin embargo, 80 años: Las batallas del Fondo, está lejos de convertirse en una actualización de esa historia porque es más abarcador y sobre todo porque no es "oficial". Publicado hace un año en edición digital (México: Nieve de Chamoy, 2014), el libro realiza una revisión pormenorizada de la historia de la editorial al cruzar la línea de su octogésimo aniversario, tamizando nuevamente los hitos de su recorrido en un tono crítico, Ampliado documentado y contextualizado desde una perspectiva multidisciplinaria y abarcadora que extiende los alcances de la historia del Fondo más allá de su recorrido institucional, hasta lo que simboliza para el tránsito completo de nuestra cultura. Esta metodología permite que la investigación se convierta en una iluminadora historia intelectual de México durante el siglo XX y el inicio del XXI, escrita con desenfado e ironía,

El punto de partida es la intención de desvelar y reinterpretar el papel que el FCE, del que estamos siempre tan orgullosos, ha jugado al largo de nuestra historia cultural, pero también la contradicción encerrada en el hecho de ser una institución del Estado que en coyunturas específicos de nuestra historia se yergue en contra oa pesar de sus intereses, o simplemente se transforman en el escenario donde los debates de la cultura tienen lugar. Dedica páginas memorables a revivir los vibrantes momentos en que José Vasconcelos impulsó a un joven Daniel Cosío Villegas a emprender ese viaje épico, cuando “el país olía a pólvora”, en los bordes mismos de la Revolución.

Ochoa pasa revista a los sucesos del Congreso Universitario de 1921 y narra con pericia de novelista satírico los avatares de la llegada al país de Arnaldo Orfila, desde una Argentina que ya era la vanguardia de las ideas en el continente. Apoyadas en los testimonios del propio Orfila, esas páginas encaminan al lector, como en un flash-back, hacia los primeros antecedentes, donde se abre paso el Ateneo de la Juventud y la gestión que desde su espíritu emprendería Vasconcelos: “El Ateneo de la Juventud, el congreso estudiantil, el proyecto editorial de Vasconcelos, las direcciones de Extensión e Intercambio de la Universidad, la crítica de Novo al desafío cultural, la tenacidad de Cosío Villegas, la apuesta de Orfila Reynal por México intesintetiza Ochoa lo que ha analizado al detalle hasta aquí─, convergerían al final. La batalla apenas comenzaba ”. Y comenzando bajo el impulso de un Cosío Villegas ya independiente de Vasconcelos y seguro de la imperiosa necesidad del país era la de contar con economistas bien preparados: lógica que le da no solo sentido al proyecto sino también su nombre.

Si bien el índice del libro plantea un recorrido ordenado cronológicamente, las necesidades de la narración lo rompen de párrafo a párrafo, de cita en cita, de glosa en glosa. Los regresos y los saltos hacia adelante se suceden en un ritmo que convierte la lectura en una experiencia no solo formadora sino apasionante. Esta sintaxis se apoya en una claridad expositiva insólita en el mundo académico: en lugar de un comentario en el ordenamiento lineal, el autor incorpora en su tiempo discontinuo las fuentes mismas documentos, entrevistas, testimonios, memorias, ensayos y opiniones propias, dando una representación sincrónica de los eventos de ocho décadas.

Ochoa revisa minuciosamente los encuentros y desencuentros posteriores a la gestión fundadora de Cosío Villegas, que quiere volver a dirigir el Fondo cuando Orfila ya ha implantado un estilo racional, productivo y funcional capaz de hacer crecer la editorial por dentro y por fuera, controlar la gestión de su presencia latinoamericana, que hace honor a aquel congreso de 1921. Las páginas dedicadas al período dirigido por Orfila abundan en la descripción de los nuevos procesos técnicos (la impresión, el papel), financieros (la distribución, el inventario, el financiamiento) y estratégicos (las colecciones, La Gaceta, el catálogo, la traducción) con los que la editorial debe hacer frente a su tarea de difusión, pero no olvidan a los personajes que protagonizan su crecimiento ni a los libros que habrían de convertirse en clásicos: esos textos que han logrado que generaciones de investigadores y humanistas latinoamericanos reconocen que su formación no es posible sin los libros del Fondo.

Particularmente interesante es la revisión del momento que se modifica en parte de la historia del Fondo y de la vida cultural mexicana en el inicio del gobierno de Díaz Ordaz (1964-1965): el rechazo bajo presión del clásico La democracia en México de Pablo González Casanova, y la publicación del polémico Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis, a la que asistimos, por primera vez, conociendo los más olvidados pormenores de un proceso de censura y nacionalismo conservador y temeroso: “Los libros asociados a los dos problemas cruciales de México de aquella época, la democracia y la pobreza, cruzaban el umbral. El de la democracia, escrito por González Casanova, no contó con la aprobación de la Junta. El de la pobreza sí, y fue el pretexto para el golpe. Fondo desde antes de su nacimiento.

80 años sigue adelante describiendo la forma en la que el proyecto hiberna tras el golpe de censura; cuenta cómo se recupera, si se recupera; entrega semblanzas de cada director, y avanza construyendo nuestro proceso intelectual con la editorial como columna vertebral pero sin olvidar a los hijos pródigos (Joaquín Mortiz, Era, Siglo XXI), la elitización que por momentos amenaza la imparcialidad de la misión, la suavización del proyecto humanista que se confunde con demasiadas colecciones y un trabajo no tan pulcro de las filiales en el extranjero. Reseña protocolos los modelos más recientes que deben tener una perspectiva más administrativa que académica la posibilidad de mantener un flote ese giganteco buque y que se orientan poco a poco hacia la satisfacción del mercado más que al cumplimiento de un deber intelectual.

Quizá puede reprochar al autor dos elementos que no hacen que el trabajo desmerezca, sino que pueden contener su carácter de proceso inconcluso como lo es su materia. Por un lado, desde la gestión de Miguel de la Madrid, desde la que se cuenta con memorias y estados de resultados, las evaluaciones cuantitativas y una aparente obtención de documentos, la narración se entrega en partes considerables a los números, que no pueden ser sintetizados, por las dificultades de incluir materiales infográficos en la edición digital, y terminan por hacer que el ritmo se pierda por momentos. Por otro lado, dado el papel tan relevante que han desempeñado las colecciones de ciencia y literatura infantil y juvenil en la historia del Fondo,

En su número de junio de 2015, la revista Letras Libres publicó un artículo del especialista español en edición y en el mundo del libro, José Antonio Millán ("Separados por un mismo idioma: El mercado del libro en español", Letras Libres198, junio de 2015), en el que hace un recuento a dos bandas españolas la española y la latinoamericana─ de la historia del libro, y encuentra los desniveles que todos conocemos relacionados con el volumen de lo que los editores producidos en España y América y la forma en que estos se consumen en uno y otro lado del Atlántico; Una guerra de mercados que Ochoa ha llegado documentando a lo largo del libro, a partir de la mirada crítica hacia la invasión española que desde tempranas fechas ha costado Villegas y Orfila Reynal. En su recuento, Millán mira esta historia desde España, "descubre" para nosotros el desequilibrio y hace la crónica de los desencuentros de una industria que podría ser mucho más de lo que es porque cuenta con "un mercado teóricamente amplísimo". Sin embargo, la mirada de Millán, que se pretende histórica y arregla a finas del siglo XIX, se detiene de repente en la década de 1920 para saltar desde ahí, sin más peldaños, hasta la actualidad. En80 años , Ochoa nos recuerda la opinión de Ortega y Gasset, a quien Cosío Villegas le había acercado durante el proceso de nacimiento del Fondo con el fin de establecer algún tipo de relación que fuera benéfico para ambas orillas. Ortega respondio Algo que se trasluce Hoy en el descuidado reportaje Que publica Letras Libres : “El día en que los latinoamericanos tuvieran que ver algo en la Actividad editorial de España, la Cultura de España y la de Todos los Países de habla española, se Volvería una cena de negros ". La historia del Fondo perdió de acallar tal perspectiva; 80 años: Las batallas del Fondo perdió envio a Millán porque en este extraordinario libro está la materia que necesita para llenar su inmenso vacío.

Carlos Maza es sociólogo, editor y escritor. Fue director del Fondo de Cultura Económica en la sucursal de Lima, Perú. Es autor de Cuentos de mal dormir (Editorial San Marcos, Lima, 2012). Su Twitter es @calleneptuno.

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