El protagonista de esta novela se acuesta con las mujeres para redimirlas de sus soledades, traumas y represiones, pero resulta siempre victimizado por ellas. Es un redentor reventado por los misterios femeninos que nunca terminará de revelar y un fracasado que insiste en fracasar y que al final no tiene sino un refugio: su arte. Este consultor erótico y sentimental se empeñará lo mismo en desvirgar a un adolescente que en darle placer a una mujer de doscientos kilos, siempre guiado por un profesionalismo sin par.



La pobre se veía […] como la última sirena en un arrecife del mar del Norte en pleno invierno. Tal exhibición de pena y abandono no podía dejar de mover el espíritu generoso del profesional del amor, quien llegó a entender que lo que tenía que pasar sería una especie de sacrificio en el que un hombre acostumbrado a la serenidad de las justas proporciones se entregaría a los caprichos de una hembra bizarra y acaso peligrosa